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VACA, Cooperativa “Mujeres Sembrando la Vida” (2015). Cortesía de la plataforma
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VACA, Cooperativa “Mujeres Sembrando la Vida” (2015). Cortesía de la plataforma
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VACA, Cooperativa “Mujeres Sembrando la Vida” (2015). Cortesía de la plataforma
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VACA, Cooperativa “Mujeres Sembrando la Vida” (2015). Cortesía de la plataforma
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VACA, Cooperativa “Mujeres Sembrando la Vida” (2015). Cortesía de la plataforma
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VACA, Cooperativa “Mujeres Sembrando la Vida” (2015). Cortesía de la plataforma
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VACA, Cooperativa “Mujeres Sembrando la Vida” (2015). Cortesía de la plataforma

VACA. Autoconstrucción en Chiapas

septiembre 15, 2015

En Zinacantán, Chiapas, una construcción ‘kilómetro cero’ —término extraído de la gastronomía que es aplicado a la arquitectura que resuelve las necesidades materiales del proyecto acudiendo a la industria, fabricación o artesanía local— fue construida en 20 días por VACA (Verano, Aprende, Construye, Ayuda). Se trata de la cooperativa “Mujeres Sembrando la Vida”, donde 250 mujeres artesanas trabajan textiles, como el telar de cintura y los bordados tradicionales tzotziles de la región.

VACA es una plataforma de aprendizaje integrada por estudiantes de arquitectura y miembros de la comunidad en la que es desarrollado el proyecto.  Arquitectura colaborativa que a través de investigación, acción y participación busca atacar la pobreza en diferentes comunidades de México. Pero, ¿puede la disciplina aportar una solución a la problemática social o se trata de un ejercicio biempensante?

La iniciativa aborda la carencia de recursos a través de dos líneas: “la valorización de técnicas constructivas denostadas y [la] cooperación”. Así, su enfoque es multidimensional y promueve la “habitabilidad básica”, un programa sustentado en soluciones de autoconstrucción mediante técnicas vernáculas y materiales naturales.

El edificio anterior de la cooperativa fue desmantelado y todos sus elementos fueron reutilizados. Los materiales de la ampliación fueron generados en la propia comunidad o traídos desde las fuentes naturales mediante acarreo. Las necesidades de las artesanas son puntuales: 1) ampliar el espacio y su altura para dar cabida a las diferentes actividades —taller, cocina, recepción de turistas, desayunos para la escuela comunitaria— además de mejorar las condiciones de iluminación, ventilación y circulación. No se utilizó cemento ni acero de refuerzo en el proceso. Las ventanas fueron hechas con cancelería de madera hecha en el sitio y/o incrustadas en los acabados de tierra.

La obra fue realizada por 21 voluntarios, 4 profesores, algunas voluntarias de la cooperativa y personas de la comunidad. Como parte del discurso de aprendizaje impartido por VACA, todos los integrantes del proceso ayudaron a construir cada elemento del edificio, para así tener un conocimiento más completo respecto a su materialidad, cuidado y restauración. En palabras de los arquitectos, “de esta manera se empodera [a los habitantes,] a través de la transferencia tecnológica para la repetición de [las] técnicas [y, en un futuro, exista la posibilidad de crear] nuevos espacios […] que cubran las necesidades de la comunidad desde la autogestión.”

 

 

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