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Opinión: Stanley Kubrick en el LACMA de Los Ángeles

julio 11, 2013

Trasladar el lenguaje cinematográfico de la obra de Kubrick a la sala de un museo es la premisa bajo la cual se presentó una exposición sobre este director en el LACMA (Los Angeles County Museum of Art).

En contenido, se exploran los temas y obsesiones de Stanley Kubrick (1928–1999), apoyados en una vastísima e imponente selección de objetos de producción, testimonios de sus más cercanos colaboradores, vestuario original, utilería, diarios de rodaje y algunos objetos personales que Kubrick usó durante las filmaciones. Formalmente, la propuesta trata de ir más allá. La muestra fue organizada originalmente para el Deutsches Filmmuseum de Frankfurt y aunque ya había sido exhibida en otras ciudades, el montaje del LACMA es inédito. Para su adaptación, Michael Govan, director del museo, pidió el apoyo de la diseñadora de producción Patti Podesta con la idea de ofrecer al público la experiencia de sentirse en un ambiente genuinamente kubrickiano. Tal pretensión está bien lograda en la concepción del espacio y el color. Cuartos inmensos, luminosos, con arcos que dividen las diversas áreas dan la sensación de ir descubriendo poco a poco los espacios como si nuestros ojos fueran un lente moviéndose en un travelling.

La primera parte, la que ofrece mayor cohesión, se enfoca en el Kubrick más joven, el fotógrafo de Look y el documentalista. Ahí están los lentes de sus cámaras y sus publicaciones, junto con transparencias de sus primeras obras proyectadas en las paredes. El resto de los espacios se dispuso para arropar cada película. A pesar de sus grandes aciertos, el resultado era irregular sala por sala. Mientras algunas como The Shinning (1980) nos ofrecían una visión múltiple del proceso creativo del director, otras como la propia A Clockwork Orange (1971) eran más cercanas a una mera colección de objetos alusivos al filme. El final, lejano de las películas de Kubrick, fue parco y abrupto.

En Los Ángeles, el arte y el cine han coexistido en mundos aparte; es hasta tiempos recientes que comienzan a ser percibidos en una relación de simbiosis. Así lo demuestra esta exposición: un Hollywood que quiere hacer un homenaje serio a uno de sus más grandes cineastas y que es amante de de su espectacularidad, pero que sigue sin comprenderlo.


[11 de julio de 2013]

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