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El edificio “Crystal Palace” (1851-). Cortesía del Museo del Chopo
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Cinematógrafo del Chopo (1977). Cortesía del Museo del Chopo
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Museo de Historia Natural (1913-63). Cortesía del Museo del Chopo
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Jornadas de Cultura Gay. Cortesía del Museo del Chopo
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Fanzinoteca (2013). Cortesía del Museo del Chopo
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Museo de Historia Natural (1913-63). Cortesía del Museo del Chopo
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Tadashi Endo, One-Nine-Four-Seven(2014). Cortesía del Museo del Chopo
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Tadashi Endo, One-Nine-Four-Seven(2014). Cortesía del Museo del Chopo
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Tadashi Endo, One-Nine-Four-Seven(2014). Cortesía del Museo del Chopo
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El rock y el punk (1979). Cortesía del Museo del Chopo
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El rock y el punk (1979). Cortesía del Museo del Chopo
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Mediateca del Chopo (2011). Cortesía del Museo del Chopo
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Ampliación de Enrique Norten (2006). Cortesía del Museo del Chopo
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Fanzinoteca (2013). Cortesía del Museo del Chopo
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Fanzinoteca (2013). Cortesía del Museo del Chopo
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Ampliación de Enrique Norten (2006). Cortesía del Museo del Chopo
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Ampliación de Enrique Norten (2006). Cortesía del Museo del Chopo
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Ampliación de Enrique Norten (2006). Cortesía del Museo del Chopo
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Artes escénicas en Museo del Chopo. Cortesía del Museo del Chopo
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Inauguración Museo Universitario del Chopo (1975). Cortesía del Museo del Chopo

40 años del Museo Universitario del Chopo: 10 momentos clave de su historia

noviembre 25, 2015

La identidad del Museo Universitario del Chopo se puede leer en su arquitectura; su espíritu, en su historia. Este 25 de noviembre el museo cumple 40 años de ser uno de los espacios culturales más importantes de la ciudad de México. Si bien su historia oficial comenzó en 1975, vale la pena recordar sus antecedentes de principios del siglo XX.

A propósito de su aniversario, Código repasa 10 momentos clave en la historia del Museo Universitario del Chopo, desde el origen de su arquitectura hasta la producción de fanzines.

 

1. El Palacio de Cristal (1903-10)

Casi 70 años antes de que se convirtiera en lo que hoy conocemos, el edificio original del museo iniciaba su historia en Düsseldorf, Alemania, como sede de la Exposición de Arte e Industria Textil que se celebró en 1902. Se trataba de una estructura modular diseñada por Bruno Möhring bajo los estatutos del estilo Jugendstil, caracterizado por los detalles ornamentales y la estética rígida otorgada por el hierro.

En 1903, después de que la Compañía Mexicana de Exposición Permanente, S.A. adquiriera parte de la estructura para montar exhibiciones comerciales, tres de las cuatro salas diseñadas por Möhring llegaron por tren a la estación Buenavista de la ciudad de México. Ese mismo año se añadieron sus dos icónicas torres de hierro y los ventanales que le daban un aspecto acristalado. Así, los vecinos de la incipiente colonia Santa María la Ribera comenzaron a llamar al lugar “El Palacio de Cristal”.

Frente a la quiebra de la Compañía Mexicana, el nuevo palacio fue rentado para llevar a cabo diversas actividades para conmemorar el Centenario de la Independencia de México: el 2 de septiembre de 1910 se convirtió en el Pabellón Japonés, cuando el entonces presidente del país, Porfirio Díaz, inauguró la muestra Arte Industrial del Japón.

El edificio “Crystal Palace” (1851-). Cortesía del Museo del Chopo

El edificio “Crystal Palace” (1851-). Cortesía del Museo del Chopo

 

2. Museo de Historia Natural (1913-64)

Aunque fue en 1909 cuando la entonces Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes rentó el Palacio de Cristal para ser sede del Museo de Historia Natural, el espacio entró en operaciones cuatro años más tarde, después de las celebraciones del Centenario de Independencia. Así, en diciembre de 1913 se inauguró el primer museo en México dedicado a las ciencias naturales, enfocado en la investigación, recolección y divulgación científica. Su colección incluía objetos como la réplica del esqueleto de dinosaurio Diplodocus Carnegii, que fuera donada en 1926.

De acuerdo con información del actual recinto, el 1922 el Museo Nacional de Historia Natural alcanzó a recibir cerca de 1, 200 visitantes diarios. Entonces, debido a su ubicación, el público comenzó a identificarlo como el Museo del Chopo. Y en 1929, después de que la Universidad obtuviera su autonomía, el edificio se convirtió en patrimonio de la UNAM.

Después de más de 3 décadas de operaciones, debido a las críticas condiciones del edificio, el Museo cerró en 1964 para pasar a un estado parcial de abandono. La Ley de Monumentos Artísticos e Históricos lo catalogó como tal evitando su demolición, y en los años posteriores el edificio sirvió como escenario de películas como La Mansión de la Locura (1971) de Juan López Moctezuma y Recodo del Purgatorio (1971) de José Estrada.

Museo de Historia Natural (1913-63). Cortesía del Museo del Chopo

Museo de Historia Natural (1913-63). Cortesía del Museo del Chopo

 

3. Inauguración Museo Universitario del Chopo (1975)

A pesar de su profundo deterioro, la UNAM desarrolló un plan de rescate del inmueble en 1973. Y dos años después, bajo la rectoría de Guillermo Soberón, se inauguró oficialmente el Museo Universitario del Chopo con el objetivo de ofrecer actividades culturales fuera del campus de la Universidad. El recinto dependía del Departamento de Museos y Galerías, que entonces estaba a cargo de Helen Escobedo, y la dirección le fue delegada a la escritora Elena Urrutia.

Las primeras dos exposiciones que albergó fueron De recientes órbitas celestes, una mirada al universo y Museo de sitio. A partir entonces, el museo buscó ser un espacio de diversidad cultural, cuyas actividades atendieran las particularidades de su contexto y los intereses de los públicos universitario y capitalino.

El nombre del Museo está evidentemente asociado con el apelativo popular que adoptó el barrio a principios del siglo XX, cuando comenzaban a surgir nuevas colonias como la Santa María la Ribera. Pero, ¿por qué el Chopo? Los vecinos tomaron el nombre del rancho El Chopo, que se ubicaba en la zona junto con otros como San Rafael, El Cebollón, San Cosme y la Horca.

Ampliación de Enrique Norten (2006). Cortesía del Museo del Chopo

Ampliación de Enrique Norten (2006). Cortesía del Museo del Chopo

 

4. Cinematógrafo del Chopo (1977)

Fiel a su objetivo de acoger los diferentes lenguajes y manifestaciones de las artes, el 11 de mayo de 1977 el Chopo inauguró uno de los primeros cineclubes de la ciudad de México. Aunque con un programa autónomo, su propuesta se apegaba a la línea de la Filmoteca de la UNAM. Así, comenzó funciones con un ciclo completamente dedicado a Jean-Luc Godard.

El cinematógrafo cubrió la falta de espacios con propuestas de cine experimentales y de autor que carecía el norte de la capital. Y actualmente sigue ofreciendo un amplio programa de proyecciones dirigido desde la Filmoteca.

Cinematógrafo del Chopo (1977). Cortesía del Museo del Chopo

Cinematógrafo del Chopo (1977). Cortesía del Museo del Chopo

 

5. El rock del Chopo (1979)

En el imaginario colectivo de la ciudad, el Chopo es sinónimo de rock y música alternativa. Probablemente el famoso tianguis en las inmediaciones de Buenavista es lo primero que viene a la mente al mencionar su nombre. Pero pocos saben que el responsable del Tianguis Cultural del Chopo es precisamente el museo: en 1979 el equipo organizó el primer concurso de composición El Rock del Chopo y un año más tarde el Segundo Encuentro del Punk-Rock en México.

El Rock del Chopo tuvo tanto éxito que en 1980 el museo decidió organizar el Primer tianguis de la música en México, que no sólo fue un punto de encuentro clave para los amantes del rock, sino que se caracterizó por promover el trueque de discos. Aunque estaba programado para durar un mes, la iniciativa se llevó a cabo al interior del museo hasta 1982. Entonces, cuando el espacio ya no era suficiente para acoger a todos los visitantes que acudían los sábado para intercambiar música, el tianguis se mudó a la calle vecina de Enrique González Martínez, donde permaneció de 1983 a 1985. Después de rotar por diferentes avenidas de la ciudad, a partir de 1988 finalmente se estableció en la calle de Aldama.

Además de estas iniciativas, el Museo del Chopo fue escenario para la presentación de bandas como Botellita de Jerez, Haragán, Santa Sabina, Maldita vecindad y los hijos del quinto patio, así como de cantantes como Cecilia Toussaint, Rita Guerrero, Regina Orozco y Lila Downs.

El rock y el punk (1979). Cortesía del Museo del Chopo

El rock y el punk (1979). Cortesía del Museo del Chopo

 

6. Artes escénicas y performáticas (1980-)

Aunque desde su inauguración el museo apoyó diferentes actividades relacionadas con el teatro, la danza y el performance, a finales de 1970 y principios de la década de los 80 se convirtió en un escenario clave para la experimentación del arte del performance. El ánimo de diversidad que lo caracterizaba lo hacían el lugar idóneo para presentar piezas que establecían una relación directa con el público al tiempo que abordaban el cuerpo como soporte artístico. Artistas como Felipe Ehrenberg, Maris Bustamante, Lorena Wolffer y Verena Grimm, entre otros, formaron parte de este importante momento.

Actualmente el museo cuenta con un programa que reúne estas manifestaciones bajo la categoría de Artes vivas; su propuesta trasciende los límites del espacio físico y aprovecha las posibilidades que ofrece la danza, la música o el teatro para establecer vínculos con el contexto de Santa María la Ribera.

Artes escénicas en Museo del Chopo. Cortesía del Museo del Chopo

Artes escénicas en Museo del Chopo. Cortesía del Museo del Chopo

 

7. Jornadas de Cultura Gay / Semana Cultural Lésbica-Gay (1986)

Ningún otro museo en México acogió la amplia gama de intereses e identidades de su público como el Chopo. En medio de una época de poca tolerancia frente a temas de sexualidad, su espacio de dispuso a acoger la pluraridad de voces, pensamientos y culturas de la capital. Así, en 1986 se llevó a cabo la primera Jornada de Cultura Gay, impulsada por Luis González de Alba, Jose María Covarrubias y Juan Carlos Bautista, entre otros agentes sociales y culturales. A partir de las artes visuales, las artes escénicas y la reflexión, se generaron diálogos en torno a la diversidad sexual.

En 1987 la Jornada se convirtió en la Semana Cultural Lésbica-Gay, que hasta 2005 planteó temas relacionados con el erotismo, la pluralidad, las divergencias y la tolerancia, al tiempo que dedicó su programación a personajes como Sor Juana Inés de la Cruz, Calos Pellicer, Salvador Novo, Chavela Vargas y Susan Sontag. Actualmente, el museo ha dado continuidad a este proyecto con el Festival Internacional por la Diversidad Sexual.

 

Jornadas de Cultura Gay. Cortesía del Museo del Chopo

Jornadas de Cultura Gay. Cortesía del Museo del Chopo

 

8. Ampliación del Museo por Enrique Norten (2006)

Después de celebrar 100 años de historia, en 2006 la Coordinación de Proyectos Especiales de la UNAM, a cargo del arquitecto Felipe Leal, promovió la remodelación del museo con el objetivo de hacer frente a las nuevas particularidades de las manifestaciones artísticas. Así, el proyecto tenía como base dos directrices: preservar el inmueble histórico y realizar una construcción al interior. El plan de intervención, a cargo del arquitecto Enrique Norten, contempló conservar la amplitud de los espacios aéreos, duplicar la zona de galerías y ofrecer espacios más adecuados para el foro escénico, el cinematógrafo, el centro de documentación, mediateca, tienda y cafetería.

Ampliación de Enrique Norten (2006). Cortesía del Museo del Chopo

Ampliación de Enrique Norten (2006). Cortesía del Museo del Chopo

 

9. La nueva etapa (2010-) 

Después de los trabajos de remodelación, el Chopo abrió sus puertas en mayo de 2010 con un ánimo renovado y un espacio con el doble de capacidad para albergar exposiciones y todo tipo de actividades culturales. Con la reinauguración se puso en marcha el programa Chopo Sustentable, que promueve el ahorro de energía y agua a través de sistemas de uso eficiente y celdas solares.

Dos años más tarde, en 2012, José Luis Paredes Pacho —Maestro en Historia del Arte, ex integrante de la Maldita vecindad y los hijos del quinto patio y antiguo conocido del Chopo— asume la dirección del museo con una propuesta que, aunque fiel a la identidad y espíritu del espacio, promueve un ánimo renovado a partir de cuatro ejes: 1. Escenas subterráneas y heterodoxas, 2. Dispositivos tecnológicos, economías creativas, 3. Diseño, espacio urbano y arquitectura, y 4. Historia, recinto y colección.

En los últimos tres años, Paredes Pacho ha dado seguimiento a proyectos como la Mediateca y ha promovido nuevas iniciativas como la Fanzinoteca y el programa de Literatura expandida, que se asume como un espacio de reflexión y encuentro en torno a la poesía visual, la literatura experimental y la diseminación del texto y la palabra en la era digital.

Mediateca del Chopo (2011). Cortesía del Museo del Chopo

Mediateca del Chopo (2011). Cortesía del Museo del Chopo

 

10. Fanzinoteca (2013)

Unos de los proyectos más recientes y atractivos del Chopo es la Fanzinoteca: un archivo documental que resguarda y recupera fanzines y proyectos editoriales producidos por la escena cultural alternativa de la ciudad de México. Se trata de un esfuerzo por preservar la memoria a través de publicaciones que, como su nombre lo sugiere, surgen de la experimentación con el texto y las imágenes impresas a partir de un acercamiento a temas de interés particular en ciertos contextos.

El proyecto surge por iniciativa de Enrique Arriaga con el objetivo de producir y coleccionar todo tipo de publicaciones autoeditadas, y promover la investigación en torno a este ejercicio que, regido por el ánimo del Hazlo tú mismo, plantea formas alternativas de creación, distribución y difusión. Dentro de las actividades de la Fanzinoteca destaca la publicación del fanzine Voces Santa María la Ribera, a cargo del artista Israel Martínez, que está dedicada explorar la historia, cultura, tradiciones, etc., de la colonia Santa María la Ribera.

Fanzinoteca (2013). Cortesía del Museo del Chopo

Fanzinoteca (2013). Cortesía del Museo del Chopo

 

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