/ 10
Md
Carla Fernandez, Primavera-Verano 2017
Md
Charles Jeffrey LOVERBOY, Otoño-invierno 2017
Md
J.W. Anderson, Otoño-Invierno 2017
Md
Maison Margiela Artisanal Primavera-Verano 2017
Md
Moschino, Otoño-Invierno 2017
Md
Palomo Spain, Boy Walks in an Exotic Forest
Md
Rick Owens, Otoño-Invierno 2017
Md
Roberto Sánchez, Primavera-Verano 2017
Md
Schiaparelli, Alta costura Primavera-Verano 2017
Md
Walter Van Beirendonck, Otoño-Invierno 2017

Las 10 colecciones de moda más relevantes de 2017

febrero 02, 2017

Esta no es una lista de tendencias. Inicia el año, después de un 2016 en el que Donald Trump ganó la contienda presidencial de Estados Unidos, la revista National Geographic dedicó una portada a las cada vez más complejas identidades de género, la guerra en Siria —ante nada, un conflicto de intereses de todo el mundo y principalmente entre Estados Unidos y Rusia— continuó y lleva más de 250 mil muertos y 11 millones de desplazados. Cada disciplina asimila estas catástrofes y los fenómenos sociales del presente desde sus frentes; la moda construye ficciones, arquitectónicas, poéticas o hasta cursis, y también están las que evocan recuerdos del futuro con guantes de plata. Esta es una selección de discursos que analizan el porvenir del 2017. Desde México, algunos diseñadores recuperan imágenes del territorio con propuestas más o menos comerciales pero constantes en la construcción en progreso de un panorama creativo local. Desde las pasarelas masculinas de la Semana de moda de Londres elegimos algunas entregas altamente emocionales, con mensajes profundos y necesarios. Aquí la lista es sólo un recurso para ordenar el entramado que forman algunas de las voces más interesantes de la moda a nivel nacional e internacional.

 

—Carla Fernández, Primavera-verano 2017

La nueva entrega de Carla Fernández no es relevante por la inteligencia comercial de sus ponchos fucsia o la revaloración de los cuerpos de las mujeres mexicanas a partir de patrones cuadrados. Importan, además de los flecos o el patrón de ojos que Kenzo envidiaría, los mitos que la rodean. Si algo ha caracterizado a la marca de la diseñadora mexicana es su aprendizaje del patronaje ancestral de nuestras raíces y sus métodos. La historia de la Primavera de 2017 se basa en la creencia del vestido como instrumento en danzas y ceremonias de distintas comunidades del país. “La colección está diseñada para bailarse”, se lee en el comunicado, y cada detalle de las prendas, como los carrutos o los listones, se activan con el ritmo del cuerpo. En la presentación no se mostró una pasarela, sino una coreografía creada e interpretada por bailarines, inspirados en la música de los carnavales de diferentes regiones.

 

—Charles Jeffrey LOVERBOY, Otoño-invierno 2017

Charles Jeffrey, uno de los diseñadores más parranderos de Londres, colaboró en esta colección con el diseñador de escenario Gary Card y el coreógrado Theo Adams para crear un performance en la presentación de esta entrega. En pasarela, trajes rayados y abrigos aterciopelados de perfección sartorial contrastaron con esculturas vivas y modelos cubiertos en lodo. Mientras tanto, una danza lenta se sincronizaba con la música de Björk; entre los personajes: una figura de curvas fértiles y sin rostro que recuerda a la mujer representada en el arte del antropoceno, además de una botarga sucia con las estrellas de la bandera norteamericana, señalando la decadencia de la nación. Las prendas evocan la indumentaria de un dandi, siempre refinado y consciente de sus apariciones públicas.

 

—J.W. Anderson Otoño-invierno 2017

El crochet, como le llamamos aquí y en Francia, técnica y medio de sustentación económica, actividad terapéutica y movimiento cultural de origen incierto pero de manifestaciones muy antiguas en Arabia, China y América del Sur, es retomada por J.W. Anderson en esta colección cálida y ornamental. Detrás del confort emanado por los abrigos, las bufandas y los suéteres decorados, hay un diseño emocional que transparenta los procesos de producción de la línea. Lo táctil vence a lo artesanal en esta serie de prendas maximalistas, donde el énfasis está más allá de la ostentación de su intrincado proceso de tejido —por cierto, muy bien ejecutado. El centro de esta entrega reside en el reto de aceptarla toda, no sus prendas más básicas, sino aquellas que están más llenas de romance: los torpes zapatos tejidos, el suéter más oversized que no respeta lo ergonómico, el abrigo más anaranjado de la temporada. Tolerancia, aceptación y mucha alegría, como lo que tanto urge en estos tiempos políticos y sociales.

 

—Maison Margiela Artisanal Primavera-verano 2017

John Galliano echa mano del collage en una muy comentada entrega de Maison Margiela. Recortes, deslizamientos, deconstrucciones y reconstrucciones son los procesos que dieron forma a la colección artesanal de la casa. Galliano llama décortiqué a una de las técnicas que usó para construir las prendas más subversivas, removiendo trozos y trozos de tela hasta reducirlas a su estructura esencial, hasta llegar a su corazón o “una memoria” de la prenda, como apuntó él mismo. El diseñador comienza a redibujar a la mansión de culto que lo acoge: el abrigo que porta el fantasma de un rostro dibujado por Benjamin Shine en tul será, sin lugar a dudas, una de las piezas icónicas para la historia la firma (y de la moda).

 

—Moschino, Otoño-invierno 2017

Las ficciones más interesantes siempre surgen de la catástrofe. Desde la moda, la nueva colección de Jeremy Scott es una fantasía, por lo menos, taquillera. Apoyándose en imágenes de los dibujos animados de Transformers —esos automóviles que tienen una doble vida como robots—, camuflajes y la nostalgia futurista de los guantes plateados, además de pasajes angelicales barrocos y flores, Scott hila una narración maravillosa que parece distanciarse de la realidad pero en realidad es todo lo contrario: la guerra, la fantasía y la esperanza del porvenir de unos Estados Unidos que “se encuentra en el retrete”, como mencionó en una entrevista, se expanden en vestidos sostenidos por crinolinas —presentados en la colección masculina como una postura comercial antes que política— y atuendos militares de un ejército libre que contrae una guerra por amor al arte, o algo por el estilo. Sin mucha más reflexión, el humor y la belleza vencen, como siempre, en los trabajos pop del diseñador.

 

—Palomo Spain, Boy Walks in an Exotic Forest

“Mi ropa es para chicos, pero entiendo que alguna mujer se la quiera poner”, mencionó el diseñador Alejandro Gómez Palomo (Posadas, Córdoba, 1992) en una entrevista donde, un poco saberlo, define la línea genderless de su moda. Egresado del London College of Fashion, presentó recientemente su tercera colección de título que hace honor a una pintura de Henri Rousseau, Women Walks in an Exotic Forest, de 1905. En ella, una dama de rasgos latinos porta un sombrero de ala ancha y un vestido blanco, vaporoso, envuelto en un listón. Esta piezas clave fue hecha realidad —y desde su realidad— por Palomo Spain. En las imágenes de la campaña, es vestido por un chico. Sus volúmenes traslúcidos dejan ver flores artificiales en su interior; la cintura, amarrada, se eleva en una postura antigua que crea simetría con un sombrero cubierto por plumas. Destacan también un conjunto de pantalones acampañanados y camisa de seda, siguiendo la tendencia de llevar piyamas de día, y un vestido abotonado en color beige. El J.W. Anderson de España.

 

—Rick Owens, Otoño-invierno 2017

Oscuridad y crítica son dos palabras que se pueden usar repetidamente para hablar de las colecciones de Rick Owens. El invierno imaginado por el estadounidense amerita una cobertura extrema, de volúmenes improvisados con lo que parecieran bolsas para dormir en un campamento. El trasfondo es apocalíptico, pero no lejano. ¿Por qué es tan difícil imaginar el fin del mundo antes que el fin del dominio neoliberal? Los envoltorios dramáticos de esta entrega son la propuesta que Owens hace frente a los tiempos turbulentos que se avecinan en su país. Los bultos simbolizan armaduras suaves que aportan proporciones exageradas. Una autoconstrucción que proviene del miedo.

 

—Roberto Sánchez, Primavera-verano 2017

Hace tiempo que la Reina Isabel II y el Príncipe de Gales concedieron a la marca Burberry el título de Proveedor Real. El monograma de enrejado que lo distingue, pues, tiene la aprobación de la realeza. El mismo patrón, pero pirateado, circula sin el menor cuidado por las pacas de la moda pirata y es con gusto que podemos informar que también forma parte de los patrones de la colección más reciente del mexicano Roberto Sánchez. También están las flores que se imprimían (o se siguen imprimiendo) en las bermudas hawaianas que muchos sujetos, sin ser surfistas, llevaba a principios de los años 2000, y una variedad muy kitsch de encajes floreados. Esto es Roberto Sánchez: moda que no quiere ser moda hecha de elementos lumpen, delicadamente pensados para convertirse en reflexión de la propia industria que los acoge. Olanes, estructura, transparencias y una sobrecarga de prints dan cuenta de una mujer y, por qué no, de un hombre de arrebatadora feminidad.

 

—Schiaparelli, Alta costura Primavera-verano 2017

Todo vuelve, hasta el polémico vestido con una langosta que Elsa Schiaparelli diseñara en 1937 en colaboración con Salvador Dalí. La colección de alta costura de este verano presenta una nueva mirada del mismo ícono al que Dalí intentó, sin éxito, añadir una capa de mayonesa. Lo nuevo de Schiaparelli se aprovecha de sus raíces surrealistas, además, con guiños a la obra fotográfica de Guy Bourdin, como el saco que destaca por el encuentro de dos rostros —no sólo una sino varias imágenes de su autoría se distinguen por esta composición. Las capas y el chifón se mecen con el aire setentero de la entrega, una de las mejores épocas para la belleza y para los retratos del fotógrafo parisino.

 

—Walter Van Beirendonck, Otoño-invierno 2017

La excentricidad característica del diseñador que forma parte del clan de los “seis de amberes” cabe en un par de manos, pero unas muy grandes. Como otros diseñadores de las recién presentadas colecciones masculinas, Van Beirendock traduce la incertidumbre política que se vive a nivel internacional a través de un extraño paganismo, acaso para ahuyentar los malos espíritus que corren en el presente. El montaje de la pasarela fue inquietante, con demonios de cuernos y pesadas pieles que miraban a los modelos pasar con sus rostros cubiertos de pañuelos elegantes y algunos atuendos de camuflaje o sacos adicionados con guantes extragrandes, acaso más rituales que decorativos, o parches de animales exóticos para defenderse. Lo mejor: sacos y chaquetas deconstruidos y amarrados con tiras.

 

Carolina Haaz es comunicóloga por la Universidad de Sonora. Fue coordinadora editorial de la edición en línea de Código, actualmente es responsable de prensa y redes sociales en el Centro de la Imagen. Ha escrito sobre moda, diseño y ciudad en distintas publicaciones, entre ellas Folio, Vocero, Frente El Fanzine.


[2 de febrero de 2017]

Lo más leído