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Albatro muerto por el plástico en su sistema digestivo. Imagen tomada de populationspeakout.org
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Un horizonte falso para los turistas, Hong Kong. ©Molly Smith
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Contrapunto/WWF (2007). Imagen tomada de theinspirationroom.com
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Cody Wilson, The Liberator, 2013
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Ejército de Estados Unidos, Green Bullets (2002). Balas creadas con materiales ecológicos
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Dron para uso militar y policíaco
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Estudiantes universitarios chinos protestando contra Apple (2013). Imagen tomada de bbc.com
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Protesta fuera una tienda Apple en Hong Kong (2011). Imagen tomada de ww2.kqed.org
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Sin autor, antilogo (2015). Imagen de protesta creada para denunciar las marcas que apoyan la explotación laboral en la construcción de estadios para el Mundial de Futbol Catar 2022
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McDonalds, Big Mac en la publicidad vs Big Mac real. Image tomada de kienyke.com
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Postal Leche Condensada Marca La Lechera. Imagen tomada de es.pinterest.com
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Barey, publicidad de Aspirina (20's). imagen tomada de benderapotheker.blogspot.mx
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Ikea Esbjörn Chair / Muuto Cover Chair. Imagen tomada de feelinspiredblog.com
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IKEA, Malm bed (2002). Imagen tomada de dezeen.com
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e15, SL02 Mo (2002). Imagen tomada de dezeen.com

El lado oscuro del diseño: 5 aspectos negativos

diciembre 11, 2016

 

Estamos rodeados de diseño. Si el mundo es como es, en gran parte se debe al trabajo de aquellos que imaginan lo posible y después lo materializan. Pero más allá de las cualidades estéticas o funcionales de cualquier objeto, imagen o programa, los diseños tienen el poder de provocar desde las conductas más genuinas hasta las más escabrosas.

Detrás de un iPhone hay explotación laboral; detrás de una silla o una computadora, contaminación ambiental; detrás de un plano de código abierto, violencia mortal. ¿Cuáles son las implicaciones éticas de diseñar lo que sea que el hombre imagine o necesite? Repasamos 5 aspectos negativos alrededor de los procesos que involucran la práctica del diseño, que urgen verse con ojos críticos para reflexionar sobre el impacto del diseño en la vida.

1. Contaminación ambiental

De acuerdo con la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la construcción y la producción industrial son responsables de más del 65% de la generación de los gases de efecto invernadero. Millones de toneladas de metales y plásticos se utilizan anualmente en la fabricación de objetos que eventualmente se convierten en desechos: desde una silla hasta artefactos de salud.  ¿Acaso diseñar sólo implica generar formas atractivas y funcionales? ¿La responsabilidad del diseñador llega hasta que termina un objeto? Si los diseñadores tienen la oportunidad de imaginar futuros posibles, su práctica debe tomar en consideración todas las etapas y procesos que implica la producción de los objetos que imaginan.

Aunque desde la disciplina también se han creado otras formas de ser más amigables con el medio ambiente, como sucede con el diseño sustentable, como sugiere el diseñador mexicano Emiliano Godoy, el diseñador debe asumir con mayor responsabilidad las implicaciones de generar cada vez más objetos, no sólo aprovechando materiales que no son contaminantes sino informándose sobre estudios como el Acuerdo de París, que entró en vigor el pasado noviembre.

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2. Diseño y violencia

El diseño, de la mano de la tecnología, ha imaginado artefactos que detonan diferentes grados de violencia, incluso hasta el punto de rebasar sus propios propósitos: una plantilla descargable para imprimir una pistola y sus balas en 3D (Cody Wilson, The Liberator, 2013), cuyo diseño de código abierto revierte la genuina intención de compartir el conocimiento; un par de zapatos (Roger Vivier y Christian Dior, zapatos de tacón, 1913 y 1946, respectivamente) cuyos tacones más que empoderar a la mujer se han convertido en un símbolo de fetichismo, agresividad y belleza canónica; o un vehículo aéreo no tripulado (dron) que, después de haber sido utilizado como instrumento de guerra, en pleno siglo XXI revela y posibilita otras miradas, desde las más artísticas hasta las más perversas: ser vigilado por un otro invisible.

Si los diseñadores definen en gran medida nuestra forma de relacionarnos con el mundo, ¿cuáles es su responsabilidad con respecto al uso de los objetos que crea? En una época donde la violencia incluso puede ser descargada de Internet o ejercida a través de los mecanismos menos impensables, la exposición Diseño y violencia del MoMA aborda este fenómeno a partir de una amplia definición del concepto de violencia.

Dron para uso militar y policíaco

Dron para uso militar y policíaco

3. Explotación laboral

El diseño industrial carga en su nombre lo que su práctica realiza: la producción masiva y en serie. ¿De dónde salen los millones de teléfonos celulares que se venden diariamente? ¿Qué manos fabrican y ensamblan todas las piezas? ¿Acaso la tecnología nos ha rebasado y detrás de cada iPhone hay un robot o una máquina trabajando?  En 2011 Apple reportó un total de 37 millones de iPhones vendidos alrededor del mundo, que representó un total de 46 billones de dólares en ingresos. Un montón de gente trabajando. Ese mismo año, 7 fábricas de iPhone y iPad registraron explosiones, y una más con resultados catastróficos tuvo lugar en mayo de 2012. En ese contexto, el New York Times realizó una investigación que reveló la explotación laboral a la que eran sometidos cientos de trabajadores en una fábrica en China dedicada a ensamblar objetos de Apple: desde jornadas laborales de 12 horas parados y sin descanso durante 7  días a la semana, hasta condiciones insalubres e instalaciones sin las condiciones mínimas de seguridad.

Detrás de la atractiva estética de un iPhone y su funcionalidad, se esconden graves faltas a los derechos humanos. Pero las empresas de artefactos tecnológicos —como Apple o Samsung—, o el mundo de la moda rápida y las fábricas textiles —que explotan a trabajadores en países en vías de desarrollo—, no son los únicos ámbitos del diseño que agravan este problema. La arquitectura, como otra forma de esta disciplina, también lo incentiva: cientos de trabajadores de la construcción han fallecido en condiciones adversas y sufrido de explotación para levantar los estadios del Mundial de Futbol Catar 2022 y el Museo Guggenheim de Abu Dabi.

Protesta fuera una tienda Apple en Hong Kong (2011). imagen tomada de ww2.kqed.org

Protesta fuera una tienda Apple en Hong Kong (2011). imagen tomada de ww2.kqed.org

4. Falsa publicidad

¿Qué poder tienen las imágenes en nuestro imaginario?, ¿hasta qué punto influyen en nuestras decisiones? O, como ha preguntado y estudiado W.J.T. Mitchell, ¿qué quieren las imágenes? Según la periodista Leslie Savan —ganadora 3 veces del premio Pullitzer—, «la mayoría de los anuncios mienten. Pero hay grandes mentiras y pequeñas mentiras». Desde las más absurdas hasta aquellas que influyen en votos presidenciables, las formas de la publicidad son concebidas para manipular o persuadir la opinión de los espectadores con fines políticos, económicos e incluso sociales.

De acuerdo con el portal HonestAds.org, la gente decide en función de sus emociones y se olvida de tener una opinión informada. Una ventaja que la publicidad ha aprovechado a través de seis técnicas para generar mayor persuasión: 1) asociación: generar vínculos emocionales por medio de experiencias personales; 2) confusión: recurrir a la falta de claridad para distraer por medio de estrategias visuales o textuales; 3) contraste: mostrar elementos opuestos, reales o creados, para aparentar resaltar una virtud que carece el contrario pero que, en realidad, esconde un defecto propio; 4) omisión: ignora deliberadamente incluir información clave; 5) repetición: crear una frase  o palabra que se repita una y otra vez hasta quedarse grabada en la memoria, ser considerada como propia o, peor como verdadera; y 6) transformación: utilizar herramientas visuales o de audio para alterar a una persona, una situación, un comentario o una imagen entera. Curiosamente, la falsa publicidad se da con mayor frecuencia en la política.

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5. Propiedad intelectual  y autenticidad

En el diseño, así como en la moda y el arte, la propiedad intelectual es un concepto ambiguo. Se sabe: marcas como Isabel Marant, Zara o Bershka han reproducido los diseños de prendas y accesorios de otros creadores cuyo trabajo se vio vulnerado por no estar registrado bajo los marcos legales de la propiedad intelectual. En tiempos de Internet y consumismo, tener la copia original no basta. Los grandes dinosaurios, sin embargo, se escudan en la inspiración. Un caso similar ocurrió recientemente con IKEA: la marca alemana e15 demandó al gigante de los muebles por haber copiado el diseño de una de sus camas sin consentimiento y distribuirlas comercialmente. Mientras se cambie una línea o un clavo, parece no haber ningún plagio.

En un país como México, ¿cuántos millones de productos copia (piratas) o reproducidos ilegalmente serán producidos anualmente? Si bien en el campo del diseño es donde se ha apoyado con mayor entusiasmo la creación y circulación de conocimiento bajo código abierto, también es el que mayor padece los vacíos de la propiedad intelectual disfrazada de creatividad. Lo cierto es que el problema es mucho mayor: detrás de los daños y perjuicios al creador, los efectos implican denigrar el trabajo intelectual y padecer de bajas retribuciones por el trabajo realizado.

e15, SL02 Mo (2002). Imagen tomada de dezeen.com

e15, SL02 Mo (2002). Imagen tomada de dezeen.com


[12 de diciembre de 2016]

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