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G-Star, Línea G-Raw: Primavera-verano 2015. Tomada del sitio web de la marca
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G-Star, Línea G-Raw: Primavera-verano 2015. Tomada del sitio web de la marca
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Adidas x Parley, Tenis con una superficie creada a partir de desechos del océano Vía Dezeen
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Ammo Liao, Alpargatas creadas a partir de material reciclado (2015). Vía Dezeen
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Levi´s, Campaña Waterless (2012). La marca afirma que los productos de la serie han ahorrado 1 billón de litros de agua
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Stella McCartney para Adidas
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Stella McCarney en contra del uso de pieles
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Tom Cridland, Suéter unisex que viene con una garantía de 30 años de uso (2015). Vía Dezeen
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Kowtow

La vida de la prenda: 5 retos para que sobreviva la moda (o el planeta)

Julio 13, 2015

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La industria de la moda es una de las principales causantes del deterioro ambiental del planeta. En 2012 se reactivó la discusión en México, a raíz una investigación de Greenpeace que reveló la presencia de contaminantes tóxicos en las descargas de aguas residuales industriales de fábricas como Levi´s.

El acelerado ritmo de las dinámicas de la moda dificulta la concientización masiva sobre la problemática en las sociedades. En la última década resonaron denuncias débiles sobre el tema; voces apagadas por el impulso consumista. Pero en años recientes, el reclamo en torno a la explotación de los recursos naturales y laborales en países tercermundistas, ha subido de tono. Dos preguntas fundamentales: ¿de dónde viene la ropa que compramos?, ¿bajo qué condiciones laborales es manufacturada?

En 2002 la Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible señaló que “el desarrollo sostenible es bastante para todos y para siempre.”. Satisface las necesidades del presente, sin comprometer la calidad de vida de las generaciones futuras.

Algunas firmas han respondido a las problemáticas “verdes” con colecciones amigables con el medio ambiente. Pero ¿es suficiente? Hace falta una transformación que inicie con las primeras etapas de la cadena textil y productiva, en un momento en el que los modelos actuales de producción —donde impera la moda rápida— son insostenibles desde puntos de vista ambientales, sociales y culturales.

Marcas como Stella McCartney, Kow Tow, y Levi´s (ahora en vías de su reivindicación ecológica) son algunos ejemplos a seguir por sus iniciativas rumbo a una industria sana. Pero aún son muchas las deudas. Señalamos cinco retos a cumplir para que la moda sea una industria sostenible.

 


1. El nuevo rol del diseñador

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Tom Cridland, Suéter unisex que viene con una garantía de 30 años de uso (2015). Vía Dezeen

Se acabó el tiempo en que bastaba con una corazonada artística para crear una colección trascendente. ¿Cuál es, hoy, el rol del diseñador? Más allá del ejercicio creativo, expandirá sus intereses hacia la química, la arquitectura o la antropología. El diseñador debe trabajar tomando en cuenta preocupaciones como el bienestar social, el diseño sin residuos y la gestión de los mismos, el desmontaje y la durabilidad de la prenda.

El cambio provendrá de las escuelas de diseño textil, capaces de proporcionar las herramientas y conocimientos necesarios para que los futuros diseñadores puedan desarrollar productos y marcas, concebidas desde lo sostenible.

Actualmente escuelas como el Instituto Europeo de Diseño han incorporado esta nueva perspectiva a su carreras. Incluso cuentan con un curso de verano y un posgrado dedicado a la moda ética y sostenible.

 

2. Elección de materias primas

Ammo Liao, Alpargatas creadas a partir de material reciclado (2015). Vía Dezeenz/i>

Ammo Liao, Alpargatas creadas a partir de material reciclado (2015). Vía Dezeen

Contrario a la idea comercial generalizada sobre lo “verde”, el uso de fibras 100% naturales no es la opción más sostenible para la industria textil. El cultivo de algodón tiene como consecuencias la degradación de la fertilidad de la tierra, la contaminación acuífera y, en lugares como India, es responsable de que poblaciones enteras no tengan acceso a agua potable, por la desproporcionada cantidad del recurso natural que requiere su proliferación.

La solución: usar fibras de menor impacto ambiental, como las recicladas (mezclas de varias fibras), las ecológicas (con sello de certificación) o las alternativas (que suelen ser poco conocidas a nivel comercial). La marca de jeans G-Star es una de las pioneras en utilizar materiales alternativos para sus telas, como la ortiga, una planta que sólo requiere agua de lluvia para crecer, sin necesidad de recurrir a sustancias químicas en  los procesos textiles.

 

3. Mano de obra

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Pepen, Primavera-verano 2015. Tomada del Facebook de la marca

El 24 de abril de 2013 una fábrica de ropa en Bangladesh colapsó, provocando que al menos 1,133 personas perdieran la vida. 2,500 más sufrieron lesiones, en su mayoría irreversibles. El trágico accidente pudo haber sido evitado de haber existido las mínimas condiciones de seguridad laboral.

El nuevo enfoque sostenible contempla a los trabajadores de todos los niveles del proceso de producción como parte esencial de la empresa. Esto implica paga justa, prestaciones, seguridad y facilidades de salud en el área de trabajo. En México, hay empresas que cumplen con estos requisitos, como Pepen, marca de diseño textil chiapaneco, que tiene como misión apoyar a las artesanas que elaboran los materiales del telar de cintura. Las indígenas cuentan con un ingreso fijo y digno al trabajar desde su hogar, sin dejar de desempeñar sus labores cotidianas.

 

 

4. Distribución y puntos de venta

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American Apparel, Paquete ecológico

La visión tradicional de la vida de una prenda es la siguiente: diseño hecho en Italia, cultivo de algodón en India, materialización de la fibra en China, teñido en Filipinas, confección en Guatemala, etiquetado en Estados Unidos, comercialización en España y envío de sobrantes a cualquier país de África. La travesía representa un gasto excesivo de combustible que será usado únicamente para transportar las prendas de un lugar a otro.

Una empresa con políticas sostenibles, como en la actualidad lo hace la estadounidense American Apparel —tema aparte de las noticias que se han dado a conocer recientemente sobre el posible cierre de la empresa por falta de estabilidad económica, y las múltiples demandas emprendidas contra su ex-CEO, Dov Charney, por presunto acoso sexual a empleadas de las tiendas. Más allá de la polémica, un modelo sostenible como éste ejemplifica la conciencia desde el primer paso del proceso, con productos fabricados “en casa” (la fabricación de ropa de American Apparel es realizada en Los Ángeles, donde está su sede principal, con trabajadores que ganan hasta 50 veces más que un trabajador en Bangladesh, y reciben prestaciones de salud). Esto puede reducir al mínimo los gases de efecto invernadero, altamente nocivos para la salud.

Internet también puede ser útil en este aspecto. Gracias a la red, la mayoría de las empresas tienen la posibilidad de ahorrar mucho dinero y recursos al vender solamente en línea. Por otro lado hay factores a considerar, como el acceso a conexión en ciertos lugares geográficos y zonas con diferentes niveles socioeconómicos. El uso de la tecnología puede servir para reinvertir las ganancias en nuevas alternativas sostenibles, o en hacer más sostenibles sus productos, y así, poder competir  contra las grandes cadenas de ropa que venden playeras a precios tan bajos como 50 pesos mexicanos.

 

5. La nueva vida de la prenda desechada

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Ahora que las modas son cada vez más cortas y la ropa más barata, las clases medias y altas compran mucho más de lo que necesitan y desechan en igual proporción. El problema de lo residuos textiles y productos químicos utilizados en la elaboración de la prenda preocupan por su gran huella de carbono  la falta de protección a la mano de obra.

El enfoque sostenible propone que para que una prenda pueda ser reciclable, reusable o reutilizable, ésta debe ser concebida como tal desde el momento en que es diseñada. Actualmente los avances tecnológicos permiten que de un 50 a un 65 por ciento de los materiales de las prendas puedan tener una nueva vida. Podríamos tomar como ejemplo las playeras y accesorios de la marca mexicana Kaluna, creadas con envases de PET, madera o, sorprendentemente, con radiografías recicladas.

 

 

 

 


[13 de julio de 2015]

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