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La nueva Perestroika: Skolkovo

30.07.2012

El clúster, entendido como una red de empresas, emprendedores e instituciones que unen esfuerzos para producir innovando —pero al mismo tiempo compiten— es el nuevo motor de desarrollo.

 

Skolkovo es tal vez la mayor entidad de innovación que se está creando en la actualidad. Esta iniciativa significa un considerable acercamiento a la comunidad tecnológica; con ello, Moscú intenta crear el centro de emprendedores más grande a nivel mundial, sin ser una caricatura de Silicon Valley.

La Fundación Skolkovo, una organización no gubernamental dirigida por Viktor Vekselberg, fue establecida “para crear un ambiente especial que concentre recursos intelectuales y genere creatividad intelectual libre”. El gobierno ruso ha donado casi tres mil millones a este ambicioso proyecto y, con esto, ha generado un laissez-faire (liberalismo económico) con una política de impuestos bajos y una regulación un tanto laxa. Comparando este ambiente con el déficit estatal de California y sus altas tasas de impuestos, parece lógico que Skolkovo atraiga a grandes firmas tecnológicas como Microsoft, Google, Intel, Cisco, IBM, Boeing, Siemens, Nokia y Philips, e incluso Tata, de India. También han sido invitadas compañías rusas como el gigante petrolero Lukoil y la paraestatal Rosatom. Incluso el MIT ha anunciado una asociación académica con la Fundación Skolkovo —de hecho la Sloan School of Management de MIT ya imparte un máster en negocios en la escuela de administración de Skolkovo—.

Los críticos de Skolkovo mencionan que esta iniciativa no puede competir con sus rivales de Silicon Valley, Boston o Nueva York. Es cierto, Skolkovo no es comparable a estos sitios de emprendedores, que se desarrollaron naturalmente en áreas donde los recursos eran abundantes, pero el gobierno ruso nunca se había involucrado en un proyecto de tal magnitud.

Hoy en día, los emprendedores rusos están a la vanguardia. Un ejemplo es Yuri Milner, director ejecutivo y fundador del grupo mail.ru (née Digital Sky Technologies), quien además es miembro de la comisión presidencial de desarrollo tecnológico en ese país. Milner ejemplifica al emprendedor ruso que posee currículum internacional: estudió física teórica en la academia rusa de ciencias, completó un MBA en la Universidad de Pennsylvania y trabajó en el Banco Mundial. A su regreso a Rusia, estudió las tendencias globales de Internet e implementó eficientemente sus ideas en el mercado ruso. Adquirió varias compañías de Internet como mail.ru y actualmente es dueño de la compañía de Internet más grande de Europa, valuada en siete mil millones de dólares.

A través de la historia, los rusos han ejecutado, en un muy corto periodo de tiempo, varios proyectos muy ambiciosos, complejos y exitosos. Esto es gracias a la centralidad que ejerce el gobierno y a su capacidad de concertar y movilizar grandes fuerzas bajo su mandato. Históricamente Rusia ha sido líder en tecnología aplicada al espacio y en la generación de energía atómica; ahora se han sumado la tecnología de la información, la medicina y la eficiencia energética. Es justo decir que la Fundación Skolkovo ha acumulado el soporte inicial del gobierno, de la academia y del mercado mundial y esto lo ha convertido en un efectivo clúster ruso.

Un componente faltante en este sistema es el de los emprendedores mismos. Fiona Murray, directora del Entrepreneurship Center de MIT, nos dice: “Cuando la ciencia y la tecnología existen en una economía, entonces las grandes empresas tecnológicas son típicamente sus receptoras, y traducen ideas en ingresos. Sin embargo, los emprendedores son necesarios para incrementar la velocidad de la innovación e incrementar el impacto de inversión en ciencia y tecnología. Sin ellos, el ecosistema puede crecer, pero no verá las grandes oportunidades que genera un crecimiento exponencial. Por esto, Skolkovo tiene la esperanza de atraer emprendedores y no únicamente corporaciones”.

La nación rusa es reconocida por su creatividad e innovación tecnológica. ¿Cuándo, entonces, habrá un empuje emprendedor? ¿Dónde están las incubadoras? Lo que suele suceder es que no hay emprendedores rusos con las herramientas necesarias para convertir ideas y tecnologías en vehículos exitosos no sólo a nivel doméstico, sino a nivel internacional. Aunque en la era soviética, los ingenieros eran forzados a crear nuevas ideas, nunca hubo la necesidad de justificar esos proyectos financieramente. El resultado es una sociedad rusa que no acoge al espíritu emprendedor. Otro componente esencial para cualquier cluster globalizado es la industria profesional de servicios, abogados, contadores, firmas de patentes, propiedad intelectual y consultores de negocios. El aislamiento histórico ruso del ambiente de negocios internacional ha generado prácticas obsoletas aisladas en propiedad intelectual, administrativa y de gobierno corporativo. Aun cuando Rusia ha suscrito sus regulaciones con los estándares internacionales, frecuentemente “la ley de la tierra” es la que se aplica en su practica. Los proveedores de servicios serán muy buenos, pero no están familiarizados con estos estándares internacionales.

Skolkovo es la nueva Perestroika, una iniciativa gubernamental de gran impacto, con el potencial de traer un enorme cambio socioeconómico.

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