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Enrique Ramírez, Los durmientes (2014). Cortesía de Museo Amparo
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Enrique Ramírez, Cruzar un muro (2012). Cortesía de Museo Amparo
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Enrique Ramírez, Al sur de América (2012). Cortesía de Museo Amparo
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Enrique Ramírez, Horizonte (2009). Cortesía de Museo Amparo
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Enrique Ramírez, Las personas son de los lugares y llevan su tierra junto a ellas (2015). Cortesía de Museo Amparo
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Encuentros Latinoamericanos No. 1. Entrevista con Enrique Ramírez

noviembre 04, 2015

El pasado 17 de octubre el Museo Amparo inauguró el proyecto Encuentros Latinoamericanos, que cada año convocará a un curador para desarrollar una exposición in situ con un artista joven de América Latina. Bajo la curaduría de Ángeles Alonso, la primera edición de este programa presenta el trabajo de Enrique Ramírez (Santiago de Chile, 1979), cuya obra oscila entre la ficción poética y el realismo documental para poner en tensión nociones como el territorio, la globalización, el viaje, el exilio y el éxodo.

Código conversó con el artista a propósito de su muestra El tiempo, el ánimo y el mundo.

 

El tiempo, el ánimo y el mundo es el primer proyecto del programa Encuentros Latinoamericanos del Museo Amparo. ¿Cómo se estable el diálogo entre tu trabajo y el espacio museístico?

La exposición la preparamos con mucha antelación con Ángeles Alonso. Lo que quisimos hacer en el espacio del museo fue un viaje entre diferentes obras que van creando una narración. Es como si fueran muchos trozos, cada obra vale por sí sola, pero todas forman la exposición. Así, es un viaje poético y político a través de una serie de obras de diferentes formatos, desde fotografía, textos, video, esculturas, etc.

Desde tu practica artística, ¿cómo te aproximas a Latinoamérica como un terreno que es tanto geográfico como político y conceptual?

Latinoamérica es una abstracción que sirve para simplificar muchas cosas. Yo, como chileno, siempre hablo desde mi país; no compartimos un pensamiento latinoamericano, pero sí una historia que muchas veces es más bien oscura. La frase “las personas son de los lugares y llevan su tierra junto a ellos” [de su pieza homónima] invita, de una u otra forma, a viajar pero también a hacerse preguntas: ¿Qué es lo que compartimos como latinoamericanos, como habitantes de un continente que sigue siendo nuevo y donde aún hay muchas cosas por hacer?

¿Cómo se relacionan las temáticas de tus proyectos con tus métodos de producción?

Yo vengo del mundo del cine y, por lo tanto, pienso en imágenes, como si todo fuera una película. Necesito que en mis piezas esté presente la narración, independientemente de que sean audiovisuales o no. Así, para construir una obra pienso en lo que quiero decir y cómo quiero que el espectador se enfrente a lo que ve. Porque no soy sólo yo. El artista no puede mirar sólo su propio ombligo; a mí me interesa que mi obra sea comprendida y comunique ideas.

Cuando hice Los Durmientes (2014), un tríptico en video sobre los lanzados al mar y la operación cóndor, que grabé en Chile, decidí que tenía que ser un filme para poder capturar un cementerio en el mar. Quería filmar a una persona caminando en una playa, lanzar la cámara al mar hasta que llegara al fondo. Eso no lo podía hacer de otra forma que no fuera a través de un video. Y aunque aborda una temática particular de Chile, no sólo hablo desde mi territorio. Los Durmientes también puede hablar de México, Argentina o Brasil. Insisto: No compartimos pensamientos, pero sí una historia.

 

Como mencionas, aunque tu obra recoge historias locales, no necesariamente aborda un contexto en específico. En este sentido, ¿qué inquietudes tiene con relación al diálogo entre las piezas y el público?

Me gustaría que el público pudiera reflejar su historia como pueblo mexicano en lo que yo cuento. Compartimos una historia oscura de la que aquí no se habla mucho. Como es mi primera exposición en México, tengo mucha curiosidad acerca de lo que generará la obra

¿Qué posibilidades reflexivas encuentras en un programa como Encuentros Latinoamericanos?

Me parece que es una plataforma muy importante. La primera idea de este proyecto es que la cultura desaparece cuando deja de ser un lugar de crueces. Así, Encuentros Latinoamericanos propicia relaciones enre artistas, curadores, científicos, antropólogos, etc. Y, sumando al público, se convierte en un espacio de intercambio muy importante.

 

Enrique Ramírez, El tiempo, el ánimo y el mundo (2015). Fragmento de video en la muestra en Museo Amparo. Cortesía del museo

 


Encuentros Latinoamericanos No. 1
El tiempo, el ánimo y el mundo
Museo Amparo
museoamparo.com

 

 

 

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