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El lado oscuro del diseño. Entrevista con la curadora Regina Pozo

Octubre 23, 2013

En el marco del primer Abierto Mexicano de Diseño, el Centro Cultural del México Contemporáneo inaugura hoy la muestra Eye Collection: El lado oscuro del diseño, curada por Regina Pozo, directora de Archivo Diseño y Arquitectura.

Las piezas pertenecen a los coleccionistas Alexandre y Aurelia Lemaire y comparten sede con otras iniciativas del Abierto: la plataforma International Business Design Fair y La Lonja Mercantil.

La muestra enfatiza los puntos de encuentro —y de conflicto— entre arte y diseño, como lo señala la curadora: “El arte está colgado en la pared, mientras que el diseño se ve abajo. Pero el diseño tiene sus propias dinámicas de coleccionismo.” El diseño, tanto como el arte, debe ser un indicador para entender fenómenos culturales. La exhibición funciona a partir de una hipótesis derivada del Internet, “desde un ojo contemporáneo, volátil, mediado por la cultura popular y lo superhíbrido que mastica la Web: nuestra manera de ver, entender y procesar la información a partir de él.”

La exhibición se divide en cinco momentos. En Antecedentes, se reúnen objetos de un clasicismo moderno y tardío que evoca un gusto europeo, casi rancio. En El maestro, piezas de Pedro Friedeberg revelan su gran influencia en la colección a partir de lo místico y lo imaginario, lo impredecible, lo sinuoso y lo fantástico. POP/OP es un acervo que busca marcar una diferencia sustancial entre lo kitsch y la obviedad del popLa cita es, quizás, el momento más importante de la exhibición. Los objetos revelan cómo la imaginería se comienza a transformar por el uso de herramientas digitales. La visualidad de los 80 se introduce en el mundo virtual.  Por último, en El Internet se muestra cómo los elementos visuales que pertenecieron originalmente a un vocabulario artístico han sido re-tomados por la cultura popular en la producción de imágenes contemporáneas dentro del Internet. Los objetos de la colección son testigos de la “cultura ADD” desde lo superhíbrido, lo aleatorio, lo banal, lo abyecto y lo arqueológico dentro y fuera del Internet.

Platicamos con Regina Pozo para conocer su perspectiva.

¿Cuál es el discurso que buscas transmitir con la exposición?

La exposición muestra por qué coleccionar y armar grupos de trabajo es importante para hablar acerca de momentos culturales o claves específicas. En el arte se hace todo el tiempo y con el diseño es complicado, son pocas veces las que se ha intentado tomar al diseño como indicador cultural; justo ése es uno de los planteamientos de la muestra. Estamos haciendo una línea cronológica —aunque no responde a temporalidades, obedece a sensibilidades.

¿Cómo conviven el diseño industrial y el mercado del arte en la dinámica social cotidiana?

Justo empiezo […] hablando del conflicto entre arte y diseño, y cómo se tienen que tomar como cosas aparte para poder hacer interpretaciones culturales. El arte tiene sus dinámicas y el diseño tiene otras. Pero, en este caso, es un algo indisoluble porque es una colección privada de arte, diseño y artes decorativas, no los puedes fragmentar […]. Es padre de repente poder hablar de la cultura popular a partir del arte para armar el discurso curatorial. Las sensibilidades que estamos intentando construir se desarrollan a partir del objeto y de la inmediatez de la imagen, y del consumo del objeto y de la imagen.

Hablar de una colección implica que la prestes y que la actives; de otro modo, se queda como homenaje a una casa y no como una colección. Hablar del coleccionismo está bien en cierto contexto; el IBDF, por ejemplo, está intentando generar un nuevo mercado de consumo del diseño. Hablamos de coleccionismo en la sala desde un ámbito que no es comercial pero sí es cultural. Entonces, creo que cada quien está haciendo lo que puede desde su propio frente.

¿A qué público dirige en este momento el diseño industrial en México?

El diseño industrial siempre ha estado enfocado a cualquier público, todo el público lo utiliza y lo consume. Creo que ahorita el tema es sensibilizar al usuario acerca de su contacto con el diseño industrial. Ésa es la labor del Archivo Diseño y Arquitectura: revelar, sensibilizar y decir que el diseño es importante. Tenemos que ver quién se ve atraído y quién no, además de atender a un público especializado que podría estar compuesto de diseñadores o de periodistas culturales. O como el Abierto está tratando de hacer ahorita, llamar la atención y levantar las manos para decir: “aquí estamos y formamos parte”. Es algo importante y por eso necesitamos verlo y revelarlo, organizarlo. Es un buen momento, es un momento fresquecito para el diseño, yo creo.

¿Qué iniciativas plantearías como relevantes como parte del Abierto Mexicano de Diseño en colaboración con otras plataformas?

Yo creo que lo que está padre del Abierto es que funciona como un paraguas. Tú te montas y decides cómo hacer para nutrir a esta estructura que es nueva y que vamos a ver qué forma toma. Por ejemplo, el IBDF, el Archivo Diseño y Arquitectura y la Lonja Mercantil decidieron compartir un espacio de manera colaborativa porque creemos que podemos intercambiar nuestros flujos para tener un poquito más de fuerza todos juntos. Y el hecho de que se lleven a cabo estas colaboraciones habla mucho de cómo nos gusta trabajar.

¿Cuáles fueron los parámetros para decidir qué es coleccionable y qué no lo es?

Es una selección personal basada en perseguir una idea o una hipótesis que estamos tratando de marcar: esta línea del tiempo de visualidad a través de la cultura popular. Creo que también es un gusto personal, estoy haciendo una selección de lo que tiene Alex (Lemaire) y estoy dejando muchas piezas afuera. Es una colección de más de tres mil piezas de las cuales presentamos poco más de doscientas, lo cual quiere decir que estoy haciendo una selección curatorial. No es coleccionismo, es más bien trabajo personal […]. Es mi ojo tratando de permear la visión del coleccionista.

www.archivonline.org


[23 de octubre de 2013]

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