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CRAF: Una máquina de lenguaje en el espacio público

diciembre 15, 2014

El diseño importa cuando es arrebatado de la mano de los diseñadores. En el agitado presente que se vive, no sólo en México sino en diferentes puntos del mundo, una crisis social en la que se encienden expresiones de disenso social y político, hay objetos. De los más ingeniosos a los más simples, éstos han sido apropiados por protestantes que se apropian del espacio público para hacerlo efectivo. Es decir: lo hacen común. Ese diseño, desobediente, forma parte del proceso en el que los cuerpos producen eventos, con miras hacia la materialización final: el acto político.

CRAF es una máquina que imprime mensajes (principalmente o, al menos, con ánimo) de protesta que la gente comparte en las redes sociales, y los hace volar por el aire con un fino mecanismo que dobla los papeles en forma de aviones. Así, los comentarios y reacciones que los usuarios de Twitter envían a @aerocraf son trasladados al plano físico. Acaso una manera lúdica y bienintencionada de señalar dónde deberían recaer las palabras de los inconformes. ¿Para qué? Lo que sucederá es que un paseante (o, si sucede al interior de una manifestación: un manifestante) se encontrará con un mensaje de aliento o, en el mejor de los casos, una crítica aguda que le de rumbo. Los mensajes son lanzados a una distancia de seis metros.

Eizo Ishikawa y Tamon Sawangdee son los autores de la invención cuyas siglas significan Cultural Restoration and Acting Facilities (Restauración Cultural y Facilidades para la Acción). Aunque la ingeniería y el diseño de la máquina son de formidable precisión, importa más lo que mana de ella: el lenguaje, un arma infalible, si bien utilizada, en tiempos convulsos. No nos olvidemos del contagioso ánimo que ha generado la frase (o bien, el Hashtag) #YaMeCansé.

La máquina fue pensada como una herramienta de organización dentro de las manifestaciones públicas. Puede rotar 180 grados y su rotación dependerá de las estrategias del evento. El proyecto, aún en su fase de prototipo, pertenece a The Interactive Architecture Lab, un grupo de investigación de la Escuela de Arquitectura Bartlett, en Londres, y fue dado a conocer en un momento en el que se lanzaba el referéndum para decidir si Escocia sería un país independiente.

Con el rostro de un diseño ingenuo —de listones coloridos y torpes movimientos robóticos—, CRAF reflexiona sobre la necesidad del ejercicio político desde las plazas públicas y la interacción de los individuos en ellas. Por las venas de las redes sociales circula información y expresiones que sirven, a veces, sí, para nutrir a las movilizaciones. Acaso el mecanismo procura funcionar como un empujón de texto que haga despertar al otro, en las calles: en el lugar real, efectivo y no hegemónico.

Así funciona CRAF:

 

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[15 de diciembre de 2014]

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