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Asia, la última frontera de la moda

17.07.2012

Una modelo china como imagen de Calvin Klein o un desfile de Prada en Beijing podrían haber sido considerados hace algunos años meras fantasías fashionistas, rayanas en lo imposible, para quienes creían que los ojos del mercado se posarían siempre sobre Europa o Estados Unidos. Los números no mienten; que Gucci tenga 41 boutiques en China o que el principal punto de venta de relojes Ferragamo Timepieces se localice en Hong Kong y no en Italia, son referentes de un movimiento global que devela un nuevo horizonte para el mundo de la moda.

La espiral que concentra todas estas fuerzas no se conforma con ser sólo un consumidor masivo; de la mano de creativos, diseñadores, editores, bloggers y empresarios, ha hecho de las premisas de una ideología milenaria que enarbola la utilidad, la belleza y el pragmatismo como estandartes, la palabra clave de un silogismo en el que el lujo ha dejado de ser una metáfora perseguida para convertirse en la realidad de toda una nueva generación de amantes de la moda.

La articulación de este paradigma obedece a factores como la necesaria adaptación de diseñadores y casas de moda a los mercados emergentes, así como al surgimiento de nuevas voces, con hábitos de compra distintos y aspiraciones estéticas que comulgan con valores globales. La mirada es distinta y no es para menos, pues la velocidad a la que se trabaja y el impacto que puede obtenerse han cambiado diametralmente en los últimos años. Tal ritmo de cambio provee un nuevo lenguaje, producto del surgimiento de estos híbridos con sangre oriental, pero costumbres occidentales. Híbridos que están diseñando las nuevas reglas del fashion system.

Asia vía NY

Aunque Oriente tiene desde hace décadas una presencia significativa el fashion system, el fenómeno que diseñadores como Alexander Wang, Phillip Lim o Thakoon Panichgul desataron, tiene dos variantes definitorias: tener a Nueva York como su escaparate de proyección más importante, y poseer una aguzada visión estética, producto de la fusión de sus raíces más la influencia que vivir o crecer en Estados Unidos les ha dejado. El papel que la Gran Manzana ha jugado en este proceso es fundamental, pues es ahí donde han estudiado, comenzado sus carreras o donde han trabajado para otros diseñadores; sobre todo, es ahí donde se les ha reconocido primero.

No hay que olvidar que esta generación nació y creció durante años turbulentos para los países del Pacífico oriental. Varios de ellos o sus familias son exiliados o refugiados. Así la cosa, la Unión Americana les brindó, a ellos o a sus padres, una plataforma que los acogió como ciudadanos —Phillip Lim por ejemplo, es un refugiado de la guerra en Camboya—; que los proyectó como sus países de origen no podrían haberlo hecho —Prabal Gurung no encontró en Nepal ni en India las estructuras adecuadas para desarrollarse—, o simplemente les brindó la estabilidad económica y social que la generación anterior a la suya buscaba cuando decidió emigrar. Tal contexto los situó en el peculiar lugar que ocupan ahora: como relevos directos de una estirpe de diseñadores no sólo orientales, sino también estadounidenses.

Nuevos ojos, nuevas miradas

Nicola Formichetti, director creativo de Mugler y principal cerebro detrás de la imagen de Lady Gaga, anuncia que se prepara para lanzar su marca epónima, misma que se vislumbra como un éxito pues el famoso estilista italo-japonés no ha parado de repetir hits que van desde piezas en látex para la marca que ahora lidera, hasta editoriales subversivas en publicaciones como Vogue Hommes Japan, V-MagazineVanity Fair, y que han contribuido a que se le considere una de las mentes más creativas y productivas del momento.

Casi al mismo tiempo, Carol Lim y Humberto Leon —de raíces coreanas y chinas respectivamente— son confirmados como nuevas cabezas en Kenzo, casa de moda a la que se pretende que infundan la frescura y el talento que le imprimieron a Opening Ceremony, su propia marca, un modelo de éxito en ventas a nivel mundial. Por otro lado y para reconfirmar la línea de cambios, United Colors of Benetton anuncia la integración de You Nguyen, diseñador vietnamita que hasta hace poco se encargaba de la línea de mujeres de Levi’s y que ahora, comandando su equipo creativo, continuará haciendo de la multiculturalidad un sello distintivo de la compañía italiana.

La manera en que las estructuras se han ido adaptando es evidente: la apertura de nuevos mercados ha hecho necesaria la aparición de nuevos ojos, que, además de cimentar innovadoras vertientes estéticas al fungir como diseñadores de grandes casas de moda, hoy son también protagonistas de las historias que vemos desplegadas en escaparates, anuncios y páginas de revistas; lugares donde, junto a modelos consagradas como Sasha Pivovarova, Mariacarla Boscono, encontramos hoy a Fei Fei Sun (China), Tao Okamoto (Japón), Du Juan (China) o So Young Kang (Corea del Sur); bellezas no durmientes de esta nueva historia en la que Asia no es más un toque exótico, sino un pilar cuya influencia permea la totalidad del entorno, ansioso por cubrir los deseos de un mercado que florece y exige ver caras con las que pueda identificarse. Que dos rostros chinos sean imagen de marcas como Maybelline (Shu Pei) y Estée Lauder (Liu Wen), confirma la norma: los nuevos nombres tienen una fonética distinta.

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