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02.08.2018

Destacado: El legado de Edgar Miller en Chicago

La presente edición de Art Design Chicago ha traído consigo un amplio interés en la historia de Chicago no sólo por sus ejemplos arquitectónicos o su vertiginoso crecimiento económico a principios del siglo XX —cuestiones que por sí mismas son capaces de devenir en temas de investigación: la revisión de las manifestaciones artísticas desarrolladas en la urbe más poblada del estado de Illinois le ha otorgado un nuevo lugar en la historia del arte frente a las mecas del arte alojadas en Nueva York o Los Ángeles. Con ello, ha quedado claro cómo los procesos de inmigración de personas provenientes de otras regiones de Estados Unidos y Latinoamérica enriquecieron en gran medida el panorama cultural de Chicago, dotándolo de un aspecto internacional diferente al que se percibió en las ciudades más desarrolladas, pues en ésta no imperó el espectro cosmopolita, sino un conglomerado de valores culturales divergentes de la industrialización. Al ser Chicago una ciudad que mostró su potencial económico y cultural en un lapso relativamente corto, el análisis de su historia fue paulatino por la necesidad de recopilar archivos para perfilar una perspectiva crítica de su desarrollo.

Un punto de partida para comprender la urgencia de los estudios sobre el «renacimiento» de Chicago es Edgar Miller (1899-1993), prolífico artista radicado en dicha ciudad a quien la historia del arte estadounidense parecía haber dejado a un lado. Sin embargo, con las revisiones actuales hemos podido constatar la relevancia de su obra más allá del contexto artístico local: los múltiples proyectos que conformaron su producción artística y fueron abordados desde las artes plásticas, el diseño y una práctica híbrida que podríamos asociar al movimiento inglés del Arts & Crafts —por el recobro de la herencia estética vertida en los trabajos de talla en madera y el vitral—, fueron clave para la conformación de una escena artística alternativa a los centros artísticos en Estados Unidos de aquellos años.

Edgar Miller, Mamolen Residence. Fotografía de Alexander Vertikoff. Cortesía de Edgar Miller Legacy.

 

La llegada de Miller a Chicago alrededor de 1917 —cuando las prácticas artísticas en el mundo estaban reconfigurándose por los estragos de la Primera Guerra Mundial— coincidió con el revival artístico de la ciudad, del cual formó parte al trabajar de una manera constante y versátil. Aunque la incursión de las vanguardias artísticas del siglo XX no impregnó de manera inmediata otras latitudes, para Miller no pasaron desapercibidas sus aportaciones, ya que incorporó en sus obras de madurez ideas de la Bauhaus, el modernismo francés y aspectos de la cultura mexicana presentes por la incursión de inmigrantes mexicanos en esta ciudad.

Por su estética y destreza en diferentes técnicas, Miller fue un artista muy solicitado por distintas firmas arquitectónicas y de diseño que requerían un planteamiento visual afín a sus proyectos.1 Así, la obra de Miller alcanzó una gran notoriedad al definir el paisaje de Chicago: A la fecha, muchas de sus piezas se pueden encontrar en varios edificios de la ciudad, entre los que se pueden mencionar los vitrales del Hotel Intercontinental en la Michigan Avenue y los murales de linóleo en el Great Chicago Fire del Standard Club, ubicado en South Loop.

Edgar Miller, detalle de vitral. Fotografía de Alexander Vertikoff. Cortesía de Edgar Miller Legacy.

Quizá uno de sus proyectos más ambiciosos y reconocidos es el que hizo junto a su colega creativo Sol Kogen, —llamado por el público— las Handmade homes; iniciativas de rehabilitación arquitectónica de algunas viejas casas victorianas con el propósito de hacer frente al incipiente proceso de gentrificación de los barrios más conocidos de Chicago —en ese tiempo. Handmade homes planteaba el establecimiento de una serie de espacios para difundir la producción artística de la ciudad y que a su vez funcionaran como estudios a un coste relativamente bajo. Las repercusiones de esta iniciativa se extienden hasta nuestros días, pues las discusiones e interés de distintos artistas e intelectuales en uno de los pocos espacios de Chicago para convivir —fuera del conservadurismo de la época— ayudaron a consolidar la escena artística de Chicago.

Edgar Miller. Fotografía de Alexander Vertikoff. Cortesía de Edgar Miller Legacy.

Esta breve semblanza de Edgar Miller permite comprender la urgencia por reconocer el legado de su obra en distintas áreas de la cultura en Chicago. Para alentar la curiosidad en su trabajo —y en el marco de la reciente edición de la Art Design Chicago—  la fundación Edgar Miller Legacy, dedicada a la preservación y difusión del trabajo realizado por el artista, preparó el programa público «A lost Chapter Read Anew: The visionary Art & Design of Edgar Miller» el cual reunirá el 4, 25 de octubre y 29 de noviembre en el DePaul Art Museum a investigadores para que compartan sus reflexiones sobre la vida y obra de Miller, en relación a otras manifestaciones artísticas que tuvieron lugar en la misma época y contexto histórico de Chicago.

1 «Edgar Miller was considered a leader in modernist thought in Chicago allowing these trends to inform and inspire his visionary aesthetic. He became a go-to artistic designer for the city’s elite architecture firms, and pioneered many innovative graphic design styles in advertising for companies like Marshall Fields and Container Corporation of America.»

 

Fotograma de Espartaco (1960)